Estudio Bíblico de Descubrimiento

Salud integral

Contenido

  • Cómo funciona un Estudio Bíblico de Descubrimiento
  1. 1Creados, y llamados muy buenos Génesis 1:24-31
  2. 2Trabajo, comida y compañía Génesis 2:15-25
  3. 3Vergüenza, dolor y una cobertura Génesis 3:1-21
  4. 4Una oración cuando te estás consumiendo Salmo 102:1-11
  5. 5Él sana todas tus dolencias Salmo 103:1-22
  6. 6Él restaura mi alma Salmo 23
  7. 7Él venda sus heridas Salmo 147:1-11
  8. 8Salud para todo tu cuerpo Proverbios 4:1-27
  9. 9Palabras que sanan los huesos Proverbios 16:16-24
  10. 10Fuerzas para el cansado Isaías 40:28-31
  11. 11Jesús toca al leproso Mateo 8:1-4
  12. 12Él llevó nuestras enfermedades Mateo 8:14-17
  13. 13La niña, y la mujer que lo tocó Mateo 9:18-25
  14. 14Conforme a vuestra fe Mateo 9:27-31
  15. 15Sanado con una palabra Lucas 7:1-10
  16. 16Puso las manos sobre cada uno de ellos Lucas 4:38-41
  17. 17El hombre a quien nadie podía atar Lucas 8:26-29
  18. 18¿Qué queréis que os haga? Mateo 20:29-34
  19. 19¿Quién pecó, este hombre o sus padres? Juan 9:1-41
  20. 20¿Quieres quedar sano? Juan 5:1-16
  21. 21Llevado por sus amigos Marcos 2:1-12
  22. 22Sanar la oreja de su enemigo Lucas 22:47-53
  23. 23Lo que tengo, te doy Hechos 3:1-26
  24. 24Llamad a los ancianos, y orad Santiago 5:13-20
  25. 25Hojas para la sanidad de las naciones Apocalipsis 22:1-5

Cómo funciona un Estudio Bíblico de Descubrimiento

Esta página es para quien dirige el estudio. Los demás solo necesitan el pasaje.

Un Estudio Bíblico de Descubrimiento (EBD) no tiene maestro. Quien lo dirige solo hace las preguntas; la Biblia enseña. Por eso es tan sencillo que cualquiera puede dirigirlo: sin título, sin capacitación, sin materiales y sin dinero.

Comer, digerir, crecer

  1. Comer la PalabraLea el pasaje en voz alta, léalo otra vez, y después cierre la Biblia y pida que alguien lo cuente con sus propias palabras. Leer es el bocado, releer es masticar, contarlo es tragar. Si el grupo no lo puede contar, léanlo una vez más antes de seguir.
  2. DigerirTrabajen las cuatro preguntas. Aquí el pasaje se vuelve fe y obediencia — respondiendo por lo que el texto dice, no por lo que alguien ya sabía.
  3. CrecerEl crecimiento es la parte de Dios, no la suya. Uno planta, otro riega, pero Dios da el crecimiento (1 Corintios 3:6–7). Haga el ciclo con fidelidad y déjele a Él el crecer.

Las cuatro preguntas

Responda por lo que el pasaje dice — quédese en el texto.

  1. ¿Qué me enseña este pasaje sobre Dios?
  2. ¿Qué me enseña sobre las personas — y sobre mí?
  3. ¿Qué voy a obedecer esta semana? (un paso concreto, con un día)
  4. ¿A quién se lo voy a contar?

Cómo es una reunión

  • Mirar atrás¿Por qué está agradecido? ¿Qué le está costando? ¿Cómo obedeció lo que encontramos la vez pasada, y a quién se lo contó? Oren brevemente unos por otros.
  • Mirar arribaLeer, releer, contar de nuevo — y después las cuatro preguntas.
  • Mirar adelanteCada persona dice en voz alta un compromiso concreto —una frase que empieza con «Voy a…»— y nombra a alguien a quien se lo va a contar. La próxima vez, el grupo pregunta por las dos cosas. Preguntar es lo que convierte una conversación en obediencia.

La única regla: no enseñe

En el momento en que usted empieza a explicar, el grupo deja de descubrir. Si alguien dice algo que no está en el pasaje, no lo corrija — pregunte, con cariño: «¿dónde ve eso en el pasaje?», y deje que lo busque. El texto y el grupo se corrigen solos. Esta es la regla que permite que alguien que ha estado en dos estudios dirija el tercero.

De cuatro a quince personas. Como una hora, una vez por semana. No hace falta nada más.