Estudio Bíblico de Descubrimiento
Jesús primero: las lecturas
Contenido
- Cómo funciona un Estudio Bíblico de Descubrimiento
- 1Hasta que entré en el santuario Salmo 73:1-28
- 2El Señor mira el corazón 1 Samuel 16:1-13
- 3Limpios por fuera Mateo 23:23-28
- 4El amor del principio Apocalipsis 2:1-7
- 5A la puerta Apocalipsis 3:14-22
- 6Lloró por la ciudad Lucas 19:41-48
- 7¿Hasta cuándo? Salmo 13:1-6
- 8¿Qué haces aquí? 1 Reyes 19:1-18
- 9Una cosa te falta Marcos 10:17-27
- 10Él se dará a conocer Juan 14:15-24
- 11Una sola cosa es necesaria Lucas 10:38-42
- 12¿A quién iríamos? Juan 6:60-69
- 13La fe viene por el oír Romanos 10:8-17
- 14Qué clase de tierra Lucas 8:4-15
- 15Un árbol plantado junto al agua Salmo 1:1-6
- 16Nosotros esperábamos Lucas 24:13-35
- 17Hacedores de la palabra Santiago 1:19-27
- 18El libro leído en voz alta Nehemías 8:1-12
- 19El Consolador Juan 16:7-15
- 20Un corazón nuevo Ezequiel 36:24-28
- 21Andar al paso del Espíritu Gálatas 5:16-26
- 22Estar firmes Efesios 6:10-18
- 23Ayuda mi incredulidad Marcos 9:14-29
- 24Animarnos unos a otros Hebreos 10:19-25 · Hebreos 12:14-15
- 25La cosecha es mucha Mateo 9:35-38
- 26Una persona de paz Lucas 10:1-11
- 27Lo que tengo Hechos 3:1-16
- 28Campos listos para la cosecha Juan 4:27-42
- 29Vaya a su casa y cuente Marcos 5:1-20
- 30¿Entiende lo que está leyendo? Hechos 8:26-40
- 31Vayan y hagan discípulos Mateo 28:16-20
- 32Encárgueselo a personas fieles 2 Timoteo 2:1-7
- 33La iglesia que él ama Efesios 5:25-32
- 34¿Me amas? Juan 21:15-19
- 35Tomar la cruz cada día Lucas 9:23-27
Cómo funciona un Estudio Bíblico de Descubrimiento
Esta página es para quien dirige el estudio. Los demás solo necesitan el pasaje.
Un Estudio Bíblico de Descubrimiento (EBD) no tiene maestro. Quien lo dirige solo hace las preguntas; la Biblia enseña. Por eso es tan sencillo que cualquiera puede dirigirlo: sin título, sin capacitación, sin materiales y sin dinero.
Comer, digerir, crecer
- Comer la PalabraLea el pasaje en voz alta, léalo otra vez, y después cierre la Biblia y pida que alguien lo cuente con sus propias palabras. Leer es el bocado, releer es masticar, contarlo es tragar. Si el grupo no lo puede contar, léanlo una vez más antes de seguir.
- DigerirTrabajen las cuatro preguntas. Aquí el pasaje se vuelve fe y obediencia — respondiendo por lo que el texto dice, no por lo que alguien ya sabía.
- CrecerEl crecimiento es la parte de Dios, no la suya. Uno planta, otro riega, pero Dios da el crecimiento (1 Corintios 3:6–7). Haga el ciclo con fidelidad y déjele a Él el crecer.
Las cuatro preguntas
Responda por lo que el pasaje dice — quédese en el texto.
- ¿Qué me enseña este pasaje sobre Dios?
- ¿Qué me enseña sobre las personas — y sobre mí?
- ¿Qué voy a obedecer esta semana? (un paso concreto, con un día)
- ¿A quién se lo voy a contar?
Cómo es una reunión
- Mirar atrás¿Por qué está agradecido? ¿Qué le está costando? ¿Cómo obedeció lo que encontramos la vez pasada, y a quién se lo contó? Oren brevemente unos por otros.
- Mirar arribaLeer, releer, contar de nuevo — y después las cuatro preguntas.
- Mirar adelanteCada persona dice en voz alta un compromiso concreto —una frase que empieza con «Voy a…»— y nombra a alguien a quien se lo va a contar. La próxima vez, el grupo pregunta por las dos cosas. Preguntar es lo que convierte una conversación en obediencia.
La única regla: no enseñe
En el momento en que usted empieza a explicar, el grupo deja de descubrir. Si alguien dice algo que no está en el pasaje, no lo corrija — pregunte, con cariño: «¿dónde ve eso en el pasaje?», y deje que lo busque. El texto y el grupo se corrigen solos. Esta es la regla que permite que alguien que ha estado en dos estudios dirija el tercero.
De cuatro a quince personas. Como una hora, una vez por semana. No hace falta nada más.